dissabte, 7 de juliol de 2012

ELS NOSTRES AMICS ASTURIANS

Compartim 100% la filosofia d'aquest projecte i aquí el ressenyem gràcies al magnífic article de Kiko Amat. No perdeu cap  detall...

U.C. Ceares: el frente popular del gol

Por Kiko Amat

Cooperativa deportiva Aumenta el número de equipos de fútbol que optan por el accionariado popular (un socio, un voto). El UC Ceares de Gijón no tiene empresarios, pero sí fidelidad, anglofilia y pasión sincera.



1. Existen motivos para el optimismo al borde del abismo: cada vez hay menos gente dispuesta a dejarse estafar por el empresariado, la violencia retórica de los brunetistas mediáticos, el neofeudalismo y los mercados. Guillem Martínez lo llamaría un “cambio de paradigma”. Si ese cambio está sucediendo en ámbitos laborales y culturales, ¿porqué no en el deportivo? La tendencia natural es hacia lo pequeño y puro y manejable: menos conciertos en plazas de toros, menos multinacionales, menos macrofestivales, menos megaestores; más disquerías pequeñas, ultramarinos de barrio, conciertos en bares, editoriales independientes. El fútbol moderno no es una excepción, y se extiende el hartazgo hacia el deporte-mercancía. “Yo he venido aquí a vender un producto llamado fútbol”, como dijo Joâo Havelange, presidente de la FIFA. Pues qué decepción, Joâo; producto es precisamente lo que nos sobra. Lo que falta es espíritu, códigos de honor, fraternidad y pasión auténtica. Y ahí es donde entra en escena el UC Ceares.
2. Parece sacado de una película de Ken Loach: club gijonés de tercera división con más de sesenta años de historia está a punto de quebrar. Unos cuantos fans se unen y crean un cooperativa para rescatarlo. El rescate se realiza en base a los ideales del fútbol asociativo de toda la vida: accionariado popular (un socio, un voto) y fin de la directiva de empresarios. La inspiración llega por vía del FC United of Manchester: 5000 aficionados del Manchester United se sublevaron en el año 2005 contra la compra de su equipo por unos magnates americanos, y se escindieron en un nuevo club organizado como Public Company. Un voto por accionista, sin afán de lucro ni intermediarios… Hoy en día el FC United suma 4000 accionistas, ha subido cuatro categorías y está a punto de construir su propio estadio.


Siguiendo su ejemplo, la nueva directiva (obrera) del Ceares se posiciona firmemente “contra el fútbol moderno, mediático, espectacular y capitalista” y a favor del entusiasmo, la fidelidad no negociada y los valores sociales. A favor de la comunidad, en resumen, no de la junta. Reclamando el fútbol de barrio, el partido callejero con mochilas en lugar de postes y la alegría por la victoria en 5ª regional. En un reciente número de Diagonal, Iñigo Arza, uno de los impulsores del asunto, declaraba: “Hablo del fútbol humilde, de ése que nunca desaparecerá porque lo mueve la pasión y no el dinero. En el fútbol profesional de élite, el que refleja las estructuras capitalistas, no puede existir nada de eso. La visión social se esfuma porque desaparece la atmósfera futbolera, la cultura de grada, la música futbolera es sustituida por el waka-waka de turno, los fanzines por revistas publicitarias, y en el lugar de tu vecino hay un turista que sí puede permitirse pagar los 60 euros de la entrada”. El Ceares no está solo: otros clubes como el Ciudad de Murcia funcionan en base a la misma idea.
¿Hay más? Sí. Al poco de renacer, los socios del Ceares plantificaron una colosal pintada en el muro exterior del estadio: AGAINST MODERN FOOTBALL. Porque además, en el UC Ceares son anglófilos: en los descansos suena reggae, punk rock británico, ska y Dexy’s Midnight Runners. Sus bufandas lucen anagramas de northern soul con el lema “Keep the faith” (Mantén la fe), y una de sus pancartas declara –en un guiño a Trainspotting- “Lust for life” (Sed de vida). La afiliación política del Ceares tampoco deja lugar para la confusión: siguiendo la estela de equipos como el St Pauli, el Werder Bremen o el South Winners de Marsella, los gijoneses se declaran antifascistas y antirracistas. En su grada no hay lugar para el insulto homófobo o la violencia: solo buen rollo, cánticos incesantes, mareo de bufandas y cerveza en lata. Y ahora se encuentran enfrascados en preparar un libro recopilatorio de relatos futbolísticos, para el cual el mismo Irvine Welsh ha escrito un panegírico.
Por favor, no me digan que fue un sueño. 

Kiko Amat

(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 4 de junio del 2012)
Más información en el sitio del U.C. Ceares y en el blog Los Ideales del Gol.

2 comentaris:

Lapislazuli ha dit...

El futbol ha dejado se ser un deporta para ser un negocio
Interesante entrada
Un abrazo

Marina Fligueira ha dit...

Hola: Me parece un fenomenal post.
Me parece que deben cambiar muchas cosas... también en el fútbol que acarrea grandes masas, donde se maneja mucho dinero.
Un saludo.